La educación de los hijos, es más que enviarlos a la escuela

Les copio una interesante nota tomada de prensalibre.com, respecto a la educación escolar que explica cómo hay que tomar en cuenta otros factores para el aprendizaje exitoso de nuestros hijos:

José cursaba sexto primaria en un colegio de la zona 1. Un día, su maestra le explicó que ningún esfuerzo sería suficiente para pasar a primero básico.

Durante el camino de regreso a casa pensaba en lo que pudo haber hecho, “me sentía culpable y arrepentido”, confiesa José García de 13 años. Lo que más le asustaba era imaginarse los reproches de su mamá.

La pérdida de un grado o curso representa una situación complicada para cualquier persona, en especial si es niño o adolescente, según comenta Martha Escobedo, psicopedagoga del Colegio Internacional Sek Guatemala.

José recuerda que no le gustaba ir al colegio porque no le entendía a la maestra, por esa misma razón no hacía las tareas. “Creo que sí merecía repetir el grado”, dice resignado.

La noticia
“Ese día esperé a que mi mamá regresara del trabajo. A las 6 de la tarde llegó y sentí mucho miedo”, cuenta José.

Por su parte, Gloria García explica que se molestó mucho. “Sentí que mi esfuerzo había sido en vano. Lo regañé mucho esa noche”, se lamenta. Agrega que su principal preocupación era el dinero y saber que su hijo seguiría un año más en primaria.

En estas situaciones algunos padres piensan en la inversión económica que los estudios representan, comenta Martha Escobedo. “Muchas veces lo ven como una pérdida, porque han pagado colegiaturas, matriculas, etcétera”, explica.

Sin embargo, la psicopedadoga recomienda que no solo se piense en lo monetario, si no que los padres de familia hagan una evaluación de su responsabilidad sobre la educación de sus hijos.

¿Cómo afecta?
“Me sentí muy triste porque había ganado el examen de admisión para entrar a primero básico, pero no podría ingresar a ese instituto”, declara José.

Su madre no lo superó de inmediato, pero luego lo ayudó y buscaron otro lugar dónde estudiar. Según ella, cambiarlo de colegio fue la mejor decisión.

Escobedo explica que en esto interviene toda una serie de factores como los profesores, los padres, los hermanos, los compañeros, la alimentación o el lugar para hacer tareas. Ella aconseja el análisis minucioso de la situación para detectar los elementos que influyeron en el hecho y así enmendar errores.

La profesional explica que estas situaciones hacen madurar al alumno y lo acercan a los padres.

Por su parte, la maestra de primaria, Beatriz de Rojas cuenta que en su experiencia ha visto dos tipos de comportamientos ante estas circunstancias: “Hay niños que repiten el grado y llegan a ser los mejores del salón, pero otros pierden hasta dos veces seguidas”.

Beatriz explica que todo dependerá del empeño del niño y el apoyo que reciba en la casa, así como la actitud del maestro. “A esta edad se forma el sentido de la responsabilidad y la comunicación familiar es primordial”, enfatiza.

La tríada educativa
En el proceso de aprendizaje intervienen tres aspectos importantes: padres, maestros y alumnos, explica María Elena Loarca, licenciada en Pedagogía. “Esta es la tríada educativa. Por lo tanto, todos tienen un grado de responsabilidad cuando un educando pierde el grado”, argumenta.

Según Loarca, esta situación puede evitarse si el catedrático está en constante retroalimentación con los padres de familia, para informarles sobre el desempeño en el aula de sus hijos.

“Una intervención a tiempo es la clave para lograr que el educando cumpla con los objetivos o competencias para ascender al grado siguiente”, indica María Elena, quien aconseja que los padres busquen tutorías extras para obtener resultados efectivos de aprendizaje.

Nada por hacer
¿Y si las clases de refuerzo no fueron suficientes? Ni los castigos sin ver televisión ni la prohibición de salir con los amigos funcionaron. Entonces ¿qué hacer si de cualquier forma perdió el año?

Escobedo comenta que un mes antes se sabe quiénes pasan al siguiente curso. Explica que algunos padres toman la decisión de retirar a sus hijos en ese momento, porque ya no hay nada por hacer.

Sin embargo, ella considera más prudente enseñarle a terminar todo lo que empiece y dejar que concluya el ciclo escolar con todos sus compañeros y amigos.

Esta especialista en educación expone que luego se debe hacer una evaluación y considerar en dónde inscribirán al niño el próximo año, primero se debe hablar con el alumno sobre su percepción hacia los maestros y sus demás compañeros.

María Elena Loarca comenta que lo más lógico sería cambiar de ambiente, “recordemos que el estudiante puede sentirse mal por las burlas de sus amigos que van un año adelante”, analiza.

Por otro lado, Escobedo opina que esos casos serán muy relativos, ya que en el colegio donde labora existen niños que logran adaptarse bien. “Tiene amigos en el grado que repiten, pero también mantiene comunicación con sus ex compañeros de aula”, agrega.

Para las profesionales de la educación, lo ideal es que el alumno tenga un proceso sin interrupciones, pero repetir el grado es necesario si no se llenaron los objetivos, ya que en el próximo nivel le costará aún más.

De la misma manera opinan José García y su madre, quienes al pasar el tiempo, encontraron en ese tropiezo una herramienta para apoyarse más como familia. “Ahora le pongo más atención a lo que necesita Chepe”, dice Gloria con cariño.


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